Y es que tiemblo, callada, entre las flores,
tragando el aire de sus sinsabores,
y es que pierdo el tren de los olores,
que recorre su senda sin un ruido,
y es que pienso que el mundo está dormido,
porque nunca responde a mis clamores.
Es que estoy despertando nuevamente,
querido corazón en tu alegría,
llorando de emoción constantemente,
porque hallaste, por fin, un bello día,
y un gran amigo en mi corriente,
